viernes, 9 de noviembre de 2007


SEGUNDA PARTE DE LA SANACION A TRAVES DEL PERDON




"¿Cómo manejo el enojo, o la culpa? El enojo y la culpa son
buenos en tanto me ayuden a odiar el mal en una situación

dada, de modo que pueda cambiar lo que deba ser
cambiado. Pero el enojo y la culpa me pueden enfermar si
me llevan también a odiar más que a perdonar al que hace
el mal. Si me enojo necesito perdonar al otro, y si me siento
culpable necesito perdonarme a mí mismo. El perdón es la
clave para la salud física y emocional.". ("Curso de oración"
de los hermanos Linn).
EFECTOS DE LA FALTA DE PERDÓN.
Están bien reconocidos tanto por psicólogos como por
directores espirituales.
A nivel espiritual. Toda la vida espiritual gira
alrededor del amor de Dios. S. Juan, en su primera
carta (4, 7-10), nos manifiesta que el amor nos viene
de Dios y no que nosotros hayamos amado a Dios.
a.
Cuando no perdonamos, cuando negamos nuestro
amor al hermano, estamos poniendo trabas al amor de
Dios, y entonces nos quedamos secos de amor y por
más que hagamos y luchemos, no adelantamos. "Al
estar llenos de odio hacia nuestros semejantes, no
podemos recibir el amor de Dios que nos llega por
medio de ellos. Jesús está allí en nuestro prójimo (Mat.
24, 45), y al alejarnos del prójimo nos alejamos de
Jesús". (Hermanos Linn)
En donde más se nota en este alejarnos de Jesús es
en la oración. Hay mucha dificultar para orar y cuando
se ora no vemos respuestas; y no solo en el pedir nos
encontramos a obscuras, sino también en la alabanza,
en donde se traduce en un repetir frases de boca y
nada más; nuestro corazón queda cerrado por la falta
de perdón.
El mayor bloqueo que ponemos en nuestra vida
espiritual es la falta de perdón, aunque no tengamos
conciencia de esa falta de perdón. Oigamos las
palabras de S. Juan: "Quien no ama no ha conocido a
Dios, porque Dios es amor". No olvidemos que solo
tendremos una vida espiritual viviendo en Dios y con
Dios. ¿Cómo podremos tener contacto con Dios si no
lo conocemos? Podremos volver a orar y recibir de

nuevo el amor sanador del Padre cuando podamos
perdonar.